Wednesday, April 14, 2010
¡ Igualdad de derechos y en dignidad!
Se ha producido un cambio positivo en los EEUU con la aprobación de la Reforma de Salud. A pesar de una gran oposición de quienes consideran el tema de la salud como un asunto exclusivamente económico y político. Tampoco queda fuera de este enfoque la Educación. Tanto Salud y Educación se han manejado con criterios económicos y políticos y no con criterios morales y sociales, como debería ser. Estoy plenamente convencido de que la Salud y la Educación son derechos y derechos humanos fundamentales. Como también lo son la libertad de expresión, la libertad de movilización y de organización. Hablar de Democracia –o en nombre de la Democracia– desconociendo los derechos del ser humano, o haciéndolos prisioneros de intereses económicos, es entrar en el campo de la demagogia: pura retórica, declaraciones estériles. Como todo cambio implica afectar poderosos intereses, y estos intereses no se resignan fácilmente –acostumbrados a la práctica de la avaricia– han desplegado una campaña de desinformación, buscando como revolver las aguas y sacar provecho del río revuelto.
¡Suenan las trompetas anunciando un infierno terrenal! ¡Un Armagedón! Y hay que estar alertas, porque, como bien afirmaba San Agustín: "El avaro se parece al infierno: que cuanto más devora más quiere devorar". La desinformación ha tocado a las puertas de gente sencilla; cuya humildad debería merecer respeto y consideración, pero, por el contrario: a ellas se les presenta un panorama infernal, de parte de quienes son insaciables y quieren devorar más y más. Hay de todo un poco: desde buena fe hasta la maldad cubierta de preocupación piadosa.
Margarito es una de estas personas que viven de su trabajo y que, de buena fe, cree que se está atentando contra su libertad y poniendo en grave riesgo a la clase trabajadora. “Creo –pensaba Margarito– que lo que me dijo ayer Charles Snob es razonable: si se le ponen más impuestos a las grandes corporaciones y a quienes ganan más dinero repercutirá en nosotros los más jodidos; y hasta corremos el riesgo de quedar sin trabajo. Hasta nos podrían aplicar la receta, que con tanta dedicación y espíritu emprendedor, le han aplicado a los inmigrantes ilegales, valiéndose del limbo legal en que estos viven, convirtiéndolos en los sujetos excluidos y explotados por excelencia.
–Cómo te va, Margarito? Le dice Javier Isidoro a su amigo, al llegar.
–Muy preocupado, Javier Isidoro, ya que ayer recibí la visita de Charles y me dio tantas explicaciones sobre esto de la Salud, de la Educación y de la Inmigración, que me ha hecho pensar seriamente, y me parece que debemos cerrar filas con el grupo del NO –el grupo que se opone a todo lo que quiere hacer el gobierno– y que está afectando a nuestras "aliadas y hermanas" grandes corporaciones.
–Me parece, Margarito, que Charles Snob anda en campaña promoviendo alguna de esas candidaturas basadas en sembrar el terror en las personas mayores y en los más desafortunados de nuestra sociedad. El simboliza los Snobs que andan lanzando la acusación de socialistas a todos los que están empeñados en llevar a cabo políticas sociales: tan necesarias en este país donde, poco a poco, el trabajador ha ido quedando sin derechos y se están violando a diario sus derechos humanos. Tenemos que defender con nuestras ideas, y en todos los ámbitos, nuestro derecho a que se respeten nuestros derechos. Debemos levantar nuestra voz de igual manera, para protestar por las prisiones que están recibiendo, en Cuba, hombres y mujeres cuyo único delito es expresar sus propias ideas. Esto parece una sociedad feudal cuyo primitivismo ofende la conciencia de los hombres y mujeres libres del mundo. Indigno sería guardar silencio ante este atropello, como indigno sería permanecer indiferentes ante quienes quieren, en nombre de una libertad económica, atropellar derechos humanos fundamentales como el de la salud.
–No te extiendas tanto, Javier Isidoro. Aborda el tema de los impuestos que nos afectarán a todos nosotros si tienen que pagar más las grandes corporaciones y los que tienen mayor poder económico: ¿qué piensas de esto?
–Mira, Margarito: si seguimos ese criterio, lo mismo dirán del salario mínimo y habría que dejárselo a su discreción, pero, dada la crisis económica, argumentarán que la Patria exige sacrificios y que tendríamos que escoger: o el empleo sin ningún tipo de beneficio o el desempleo. En cuanto a las horas extras: habría que trabajarlas sin pago extra, o de lo contrario ellos eliminarán empleos. De la Salud ni decir nada, si ya ves como están sangrando porque se le está devolviendo al pueblo un derecho que había sido depositado en sacrificio ante el sagrado altar de la libertad económica.
– ¿Qué crees de los inmigrantes ilegales? ¿Piensas, Javier Isidoro, que es tiempo de una reforma migratoria?
–Este es un tema que demanda una respuesta urgente. Hemos visto como sujetos infames se han aprovechado de la condición de esta pobre gente y los han explotado por años: los ves arreglando jardines, los encuentras lavando carros, reparando casas y toda clase de trabajos menores; sin pagarles un sueldo justo.
En eso se aproxima con paso ligero y como enseñando muchas preocupaciones Mr. Charles Snob, quien dirigiéndose a Javier Isidoro y a Margarito, les dice con aires doctorales:
–Yo soy un defensor de la Democracia probado. Estoy en todos los programas de radio y televisión dando cátedra sobre derechos humanos y sobre la libertad. Día, tarde y noche hablo de esto. A fuerza de tanto hablar me he convertido en un palabrero importante, en un juez implacable de quienes no piensan como yo o como nosotros –ya que somos una secta política de estrecho y riguroso pensamiento– y les puedo afirmar que todo esto de la Salud es puro socialismo. Una ley que pone en peligro la santa libertad que nos ha producido tan buenos dividendos. En cuanto a la reforma migratoria: la apoyaremos dependiendo quienes participen en el proyecto, y no de acuerdo a lo que puedan ser las necesidades de este grupo, que no da su voto y por lo tanto, para nosotros, tiene una importancia menos que menor.
–Disculpa que te interrumpa Charles –dice Javier Isidoro– pero me parece que estás atentando contra el principio de la igualdad y de la justicia.
–Me da risa lo que dices, Javiercito, de verdad que estás en pañales. Yo –que soy un paladín de la democracia de tiempo completo– te puedo asegurar que la igualdad no existe y la Justicia es ciega; y sólo puede ocurrir el milagro de la vista si se le sacude con un respetable diezmo.
–“En la naturaleza no hay igualdad”. Ya he escuchado este argumento antes, Charles, y se llenan la boca los anti demócratas, disfrazados de pro democracia, repitiéndolo una y otra vez. Pero aquí no estamos hablando de que un gato sea igual a una rata: estamos hablando de igualdad de derechos y en dignidad. Aunque todos estos seres humanos callaran ante tanta injusticia, las mismas piedras gritarían.
–Vine hasta aquí porque sé que es costumbre de ustedes reunirse, y quiero invitarlos a una charla que daré el próximo viernes. En ella trataré sobre todos estos cambios que quieren introducir en nuestro país. Como adelanto les puedo decir que la era de cambio concluyó hace tiempo, que ahora estamos en nuestra era –que es la de la conservación– conservar todo aunque haya funcionado mal. Voy a denunciar a todos los que quieren cambios porque estos odian a este país. Cuando cometen la deslealtad de denunciar, como desastroso, nuestro Sistema de Salud que, a decir verdad, goza de una excepcional excelencia. En cuanto a estos inmigrantes: estos no son ciudadanos y por lo tanto no son sujetos de derecho.
–Dice Margarito: ¿Qué piensas Javier Isidoro? ¿Vamos a ir a escuchar esta charla que dará Charles?
–Me parece buena idea: así podremos debatir nuestras ideas; y podré recordarle a Mr. Snob que los derechos humanos no son derechos del ciudadano, sino de la persona. ¡Se siguen repartiendo las vestiduras de Cristo y sobre su túnica echan suerte!
Sunday, March 28, 2010
¡La muerte de los paneles de la muerte!
¡La Reforma de Salud ha sido aprobada! La sociedad tuvo la oportunidad de debatir en todos los foros las virtudes o errores de la misma. La estrechez de intereses partidistas convirtió lo que pudo haber sido una fiesta democrática en un gran hueco que trataron de rellenar con basura. Hubo muchos argumentos para tratar de impedir la aprobación de esta reforma. Uno de ellos era, simplemente: que se estaba hipotecando el futuro de nuestros hijos, nuestros nietos y biznietos. Pero estos ilustres representantes olvidaban que en estos precisos momentos hay hombres, mujeres, jóvenes y niños que están perdiendo a un ser querido porque les es negado un seguro médico; en virtud de leyes injustas e intrínsecamente perversas. La nueva ley –que combate una terrible desigualdad– debe ser saludada con espíritu patriótico, ajena a intereses partidistas. Los que se han unido en el propósito de desprestigiar la ley han formado un coro que presagia horrendas penumbras. Sin embargo, son tan contrarios sus intereses a los del pueblo necesitado que ellos no pueden ver los reflejos de un sol naciente. La gente común y corriente discute, en medio de confusiones, lo que habrá de afectar sus vidas y las de los suyos. En esa situación encontramos a Margarito, que aborda, como lo hace cada cierto tiempo, a su amigo Javier Isidoro.
–Ha pasado la Reforma de Salud. Entramos a una etapa socialista –expresa con preocupación y enojo Margarito– nos esperan días grises. Se ha mutilado nuestra libertad. Se está hipotecando por los siglos venideros el porvenir de nuestros hijos y nuestros nietos. Pronto, muy pronto, se formarán los "paneles de la muerte". En fin, Javier Isidoro, lo único que puedo decirte es que esto es el Armagedón. ¡Que Dios nos coja confesados!
–Antes de entrar directamente al tema me gustaría, Margarito, recordarte cuando te echaron del trabajo que tenías hace un tiempo y que sólo faltó que te dieran de patadas por el trasero. No tuviste donde reclamar porque en este Estado de la Florida las leyes protegen al empleador y no al simple empleado. ¿Eso fue así o no?
–Sí, exactamente. Recuerdo que no encontré donde reclamar que me hacían trabajar horas extras sin pagarlas, como lo dice supuestamente la ley.
–Entonces, Margarito: aquí tienes que, con ley o sin ley, los grandes intereses hacen lo que les da la gana. Ellos dan grandes contribuciones a las campañas de los políticos y nosotros tenemos que aceptar, en religiosa sumisión, su voluntad, que por cierto, la adornan como "voluntad democrática". Si te opones a ellos entonces sos un socialista que no agradeces las bondades de tan generosos corazones. ¡Migajas en acción! Eso mismo ocurre con la Reforma de Salud: que quienes ya no sienten el poder de tener en sus manos la vida y destino de los ciudadanos, la señalan de socialista; porque ya lo que hasta hace poco era un privilegio, ha pasado a ser un derecho y muy legítimo por cierto.
–Me parece, Javier Isidoro, que no puedes olvidar que, como dicen algunos de nuestros valientes defensores, eso es una mutilación a nuestra libertad. Que debemos estar ojo al Cristo para que nadie, absolutamente nadie, nos arrebate este derecho por el que tantos hombres han muerto luchando.
–De acuerdo con que a la Libertad hay que cuidarla, protegerla y defenderla; que por eso la Libertad pasa a ser una quimera cuando un grupo reducido de hombres determina, en función de sus intereses, qué es un derecho y qué es un privilegio. Recuerda, Margarito: que sin salud se acaba la vida y sin vida lo que queda es la libertad de nuestros familiares de escoger el paquete –de acuerdo a la bolsa de cada familia– que nos ofrecen los comerciantes de la muerte. Un servicio que, a decir verdad, mejora cada día.
– ¿Pero qué me dices, Javier Isidoro, sobre la gran cantidad de millones que costará este plan y que, como dicen nuestros patriotas, afectará a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos?
–Eso no es así. Los millones y millones de que hablan es porque en su mente están los millones que dejarán de percibir quienes han comercializado con la libertad y le han arrebatado sus derechos, como es uno de los más preciados, el de la Salud; la cual no puede estar en manos privadas y sin ninguna regulación. Los grandes intereses no tienen patria.
–Mira, Javier Isidoro, todo esto lo puedo entender, pero hay algo que me preocupa: son los ya famosos "Paneles de la Muerte"; ante esto tenemos que ponernos de pie e impedir que suceda.
–La Ley de Reforma de Salud le ha dado un golpe de muerte a los únicos Paneles de la Muerte que conozco, Margarito: son los que han funcionado sin piedad, y en nombre de la libertad; negando cobertura médica por una condición preexistente, ante la impasibilidad de quienes hoy critican esta ley, que traerá grandes beneficios a millones de seres humanos. Es la muerte de los Paneles de la Muerte.
–Mira, Javier Isidoro, quien viene por ahí: es Carlos. Aunque dicen que ya no se llama así.
– ¡Hola, hola a los dos! ¿Cómo han estado?
–Bien Carlos. Comentando lo de la Reforma de Salud con Margarito. Me decía Margarito que ya no te llamas Carlos. ¿De qué se trata esa broma?
–Tengo que explicarte un poco rápido ya que tengo muchas obligaciones que cumplir el día de hoy. Una de ellas era pasar por la llanura buscando apoyo para quienes, en nombre del patriotismo, se oponen a esta nueva ley, que atenta contra nuestra sagrada libertad: la libertad de hacer billete a como sea, siempre bajo la protección de la ley; dentro del más puro legalismo. Lo del nombre no es que yo lo hice a propósito. Yo trabajo en un club exclusivo: "El Club del Esnobismo". Todos los miembros me empezaron a llamar Charles: en verdad a mi me gustó. Después alguien me llamó Charles Snob y me dió tanta satisfacción, que ahora no sólo me llaman, sino que yo mismo me presento como Charles Snob. Una de las misiones que tenemos es defender a las grandes corporaciones que, a fin de cuentas, se sacrifican por darle beneficios al pueblo. Hoy estamos buscando las bases para que nos respalden. Antes de venir por aquí estuve en una comunidad de ancianos, hablando sobre los Paneles de la Muerte y eso ha sembrado el terror. Esperamos obtener excelentes resultados.
–Hombre, Charles Snob, en lo que has quedado: sirviendo los intereses de los que violan los derechos de la gente pobre sin seguro médico. Me recuerdo cuando te llamaban en tu país “Carlos el fanfarrón”. Ahora: deberías informarte un poco más sobre lo que es un “snob”, pero vos ni siquiera llegás a eso: te quedas en "wanna be snob".
–Digan lo que digan yo estoy en las alturas. Y no olviden que en las alturas están los santos. Pero, como dicen algunos de nuestros líderes: hay que bajar de vez en cuando y actuar con sencillez franciscana. Por eso aquí estoy en esta tarea de sacrificio por los más desafortunados del País; que les están mutilando su libertad...a morirse más rápido. Me tengo que ir. Voy a una reunión con personas influyentes que están en alerta permanente. Porque esta ley afecta el corazón de las compañías de seguro, de las compañías farmacéuticas, de quienes ganan doscientos mil dólares o más al año y a quienes servimos a tan distinguidos personajes.
– ¿Has visto, Margarito, hasta qué punto es mezquina esta mezquindad?
–Así lo veo, Javier Isidoro. En esta semana hemos visto una magistral imitación del Iscariote.
Saturday, March 13, 2010
Huelga y feria de trabajo en Nicaragua!
Como ya se ha vuelto una costumbre, Margarito y Javier Isidoro se reúnen siempre que el tiempo lo permite, para cambiar impresiones y, de esa manera, hacer menos pesada la cruz de la ausencia de la Patria, donde parecen soplar nuevos cielos y nueva tierra.
– ¿Qué pasa Margarito?, con esa sonrisa que traes, es una cara de felicidad, se siente una vibración de optimismo que por mucho tiempo no se te notaba. ¿Cuál es la buena noticia?
–La verdad Javier Isidoro, que siempre estás despistado, no participas en cuerpo, alma y espíritu de los grandes acontecimientos que se suceden casi a diario dentro de la patria, y que son un ejemplo para el mundo, y hablando claro, hasta para muchas democracias con más arrugas que la nuestra.
–No es que no me interese lo que sucede por allá. Lo que pasa Margarito, es que he estado ocupado cumpliendo con algunos deberes ineludibles, que son parte de las obligaciones que, voluntariamente adquirimos. Y a tenor de estas obligaciones, fui llamado a integrar un jurado que me mantuvo con muy poco tiempo, pero además fue una lección más para mí. Fue uno de los acontecimientos más tristes de los cuales he podido participar en forma directa, y donde creo se hizo justicia.
No voy a entrar en detalles, pero era algo así como tener sentado en el banquillo de los acusados a la pobreza en nombre de la justicia. Se acusaba a una pobre mujer de negligencia, casi de crueldad, porque sus hijos no tenían las comodidades mínimas que se requieren. Sus hijos no podían asistir a la escuela por carecer muchas veces de ropa, el agua era un privilegio y unas veces la tenían y otras no. En cuanto a la salud, por supuesto que no tenían seguro –ya que esto es un privilegio para quienes pueden pagarlo– y si bien estaban saludables, se temía que en caso de enfermedad fueran una carga .Y esto era un ingrediente más para sustentar la acusación y mandar a prisión a la infeliz mujer. No fue a prisión, pero ese día desfilaron “Ph.D” y toda clase de mengalos, en nombre del moderno mengalismo, pidiendo se saneara la sociedad y tomar medidas más fuertes contra los que han caído en situación de lamentable pobreza.
Mientras se debatía el caso y se esgrimían toda clase de argumentos –los que por supuesto no harían cambiar mi decisión que ya estaba tomada por profunda convicción– en lo más profundo de mi alma me preguntaba una y otra vez: ¿Dónde han estado, dónde estaban, dónde estarían los pescadores de hombres? Y me venían a la mente dos respuestas inmediatas. La primera, que tomaran literalmente la frase y, en vista de que estos no son hombres sino niños, esto no les aplicaba, y para ser obedientes a las enseñanzas de las Escrituras, había que dejar que los niños se dirigieran al Creador como sus criaturas predilectas. La otra respuesta que, en medio de mis pensamientos se me ocurría, era que muchos de estos moralistas o religiosos, o mengalos que han usado las enseñanzas bíblicas para su provecho personal, y que la usan como un acordeón para que toque diferentes sones, y todo lo hacen para la gloria de su dios, le ayudan a su padre espiritual a completar algunas frases, porque es posible que éste se encontrara cansado y necesitara de sus intérpretes y escribientes. Por lo tanto a su dios le hizo falta decir que serían pescadores de hombres, pero de hombres de fortuna. Todo esto y mucho más me encontraba meditando, ya que es doloroso ver cómo los más indefensos de nuestra sociedad solo sirven para formar parte de comunicados pomposos, que hablan de sus derechos, pero los violan desconociendo sus derechos humanos fundamentales. Como el derecho a una mejor educación y a un seguro de salud sin tener que mendigar a nadie. De repente algo sucedió, o alguien dijo algo, que el debate se tornó interesante. Y es que el padre de esos niños se había ido del país, abandonando sus responsabilidades, y en estos momentos se encontraba sirviéndose del parlamento de su país, y en un homenaje al más puro de los fariseísmo, ha apoyado una monstruosidad de ley que penaliza el aborto terapéutico, poniendo en peligro la vida de inocentes y asesinando la libertad. Hay más detalles Margarito, pero los dejo para otro momento. Ahora quiero escuchar el motivo de tu regocijo, pero quise compartir con vos esta experiencia que he vivido en estos días.
–Antes que nada, Javier Isidoro, quiero decirte que yo tengo serias dudas de estos que tanto predican el paraíso, ya que son, como dice un refrán: "El padre Malpica predica, pero no aplica. "Aunque entendamos bien: esto se refiere también a pastores y a quienes leen su propia biblia, a quienes aman la fama de la riqueza como la riqueza misma. Con sus actuaciones en el quehacer cotidiano enseñan que es una blasfemia abandonar, por un dudoso paraíso, el bien terrenal del que disfrutan.
–Yo creo Margarito, que no podemos generalizar, ya que hay honrosas excepciones, tan honrosas como tan pocas. Ahora dime, ¿cuál es la razón de tu alegría?
–Las noticias son muchas pero, por falta de tiempo, ya que vos hablaste mucho, trataré de comentarte solamente dos: una de las más importantes, y que alegra el corazón del pueblo trabajador, es que hace poco tiempo, algunos miembros de la Asamblea Nacional de Nicaragua abandonaron la huelga que mantenían, con profundo espíritu patriótico, en reclamo por algunas medidas populistas y otros decretos de Ortega.
– ¿Te refieres a la ley moratoria?
–No Javier Isidoro, esa fue la ley que les impulsó a abandonar la huelga, ya que igual que Ortega, creen que hay que favorecer al pueblo, que está siendo explotado por un sistema financiero que parece expresión genuina de la más recalcitrante derecha, aunque ésta puede ser tradicional o revolucionaria, pero derecha al fin.
–Por lo que me dices Margarito, es que estos hombres, que se deben encontrar con un gran agotamiento físico por la falta de alimento, dejaron a un lado su reclamo del populismo del presidente, para abrazar una medida de extraordinarios alcances populistas: ¿es así?
–Aquí te tengo que aclarar, ya que vos estás totalmente desinformado, que la huelga no fue de hambre gracias a Dios, ya que esto hubiera podido poner en peligro la vida de estos hombres ricos en glóbulos rojos, tan ricos como cualquier sanguijuela. Ellos, la huelga que ejercen de forma magistral es la de trabajo, es decir, no asisten a sus funciones para hacerse "sentir", y si asisten, se dedican a dar paseos dentro del recinto, caminando de un lado a otro, pensando que esta presión tendrá que llevar al presidente Ortega a la mesa del diálogo, y buscar un nuevo acuerdo de Nación.
–Me parece que esa presión, o esa huelga, debe tener algún resultado positivo para el pueblo ya que, como vos has de saber Margarito, al menos ese dinero que ellos dejan de cobrar se puede utilizar en obras de beneficio social; y yo creo que es de admirar la actitud de estos parlamentarios.
–Equivocado otra vez Javier Isidoro, ellos no renuncian a su sueldo. Esta es una huelga de trabajo, no de salario. Aunque ya hay voces del pueblo que le están pidiendo al presidente un decreto para que el que no trabaje no cobre. Y yo creo que esta medida, aunque la llamen populista, sería bien recibida. Aunque ya sabemos que, para los asuntos fundamentales hay unidad en patria, aunque algunos inconformes, como siempre, dirán unidad en populismo. Y eso me alegra, porque abre el camino a la reconciliación nacional, ya que es más lo que une al gobierno y a la oposición que lo que los divide.
–Me parece entender Margarito, que esto de las huelgas son para el consumo de los babosos: para hacer creer que están en pie de lucha por fortalecer la democracia, pero que lo que los divide es la empleomanía. Buscar sus fichas, que en verdad lo que se necesita es un buen curso a lo firuliche, un poco de maroma y caso resuelto. Quedo claro de que las acusaciones, usando calificativos de guerra, señalamientos fuera de tono, faltas de respeto a la primera dama, son parte de este circo tan bien montado y que produce tan excelentes dividendos. Es la política de la teoría, una política sucia y disminuida: se odian en teoría, pero se aman en la práctica.
–Después de lo que te he escuchado, Javier Isidoro, yo creo que la otra buena noticia no es tan buena, según veo, ya que yo pensaba que en nuestro país había una feria de trabajo y que estaban entrevistando gente. Pero si las cosas son como vos decís, la cosa está un poco gris. Ya que yo no he tomado clases de circo, y eso es un requisito que pueden llenar los parientes de los parientes de los opositores de nuevo cuño.
–Bueno Margarito, eso es lo que hay. Aunque hay más todavía, ya que dicen las malas lenguas que pronto pasarán una ley que será un reconocimiento a la habilidad, a la destreza profesional. Y es que ya existe el proyecto, al que le están dando los últimos toques, el cual dice, más o menos, así: “La Asamblea Nacional de Nicaragua, reunida en sesiones extraordinarias, lo que implica un gran sacrificio, pero que se lo dedicamos al pueblo de Nicaragua, decreta: Al que robe unos zapatos hay que darle las medias. Al que robe unas vaquillas, seguirlo por mar y tierra y pedirle que haga el sacrificio de quedarse con la tierra. Al que robe una casa, pedirle, suplicarle en nombre de las fuerzas celestiales, que se quede con los cuadros. Que tiemble el pueblo, pero si no nos dan los puestos que queremos, haremos otra huelga y otra más y muchas más”.
–Me voy Javier Isidoro, y como siempre, me vuelves a quitar el optimismo. Pero estaré pendiente de la pomposidad folclórica de la búsqueda de empleo, y de los nombramientos, que tienen mucho de entusiasmo pero muy poca dignidad.
–No te desanimes Margarito, recuerda que estos cargos, bajo las actuales circunstancias, tienen como lema: "Sólo salvará la cabeza el que la haya perdido”.
–Eso me lo explicas otro día, Javier Isidoro. Esto que decís me recuerda el refrán que dice: "El hombre piensa con el estómago”.
Tuesday, February 9, 2010
¡No se puede consagrar la impunidad!
Ya han pasado bastantes días que, se han convertido como en un siglo, debido a los últimos acontecimientos que van, desde la furia de la naturaleza que golpeó con furia al pueblo de Haití, hasta la reafirmación de la vieja cultura política de que las grandes corporaciones no deben tener limitación alguna en sus donaciones de campaña a los políticos, porque ésta es la esencia de la democracia, que es: “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. De lo que hay que estar claros es que dicha reafirmación, que viene nada más y nada menos que del más alto tribunal de justicia de los EEUU, sale en defensa de ese pueblo. Pero, obviamente, parecen referirse al gobierno del “pueblo” que conocen, por el “pueblo” que conocen y dirigida para el “pueblo” que conocen. AL “pueblo” que ésta sentencia desconoce es al pueblo de las factorías, al pueblo sin seguro médico, al pueblo que cada día tiene mayores dificultades para que sus hijos asistan a una universidad debido a los grandes costos de la educación; ya que dejan a este pueblo en manos de la histórica "generosidad" de estos grandes intereses.
Después de esta digresión personal volvamos, por unos breves momentos, a retomar a los personajes de nuestra historia, que deben de estar ansiosos de comentar sobre ciertos tópicos, y de situarse en las intimidades públicas de su país de origen.
–Pobre Nicaragua –expresa Margarito–, parece que un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste.
– ¿Porqué tanto pesimismo y hasta cierto dolor en tus palabras? le dice Javier Isidoro.
–No puedo creer, responde Margarito, que no te hayas dado cuenta de que nuestra Patria se encuentra sometida a un gran debate nacional por un proyecto de amnistía y por la demanda de la separación del presidente del Consejo Supremo Electoral, a quien yo le llamo el "hijo bendito de la trinidad".
Por supuesto que estoy enterado, Margarito, y he estado esperando algún tipo de pronunciamiento de los opositores al gobierno que se encuentran en posiciones de poder en los diferentes poderes del estado. Pero lo que he escuchado es un silencio sepulcral. Nuestros demócratas asisten con puntualidad religiosa a cobrar el cheque que les paga el pueblo de Nicaragua, ya que se encuentran siempre en minoría e imposibilitados para promulgar ninguna ley que redunde en beneficio del pueblo: su posición ya está claramente definida: "Hacer bulto y capear el bulto".
–Yo creo, Javier Isidoro, que estos individuos, como decían en mi pueblo, se han convertido en hombres de paja.
–No te entiendo, Margarito, si fueras un poco más claro quizás podría entenderte
–Lo que te estoy tratando de decir, Javier Isidoro, es que esta legión de opositores son como los terrones de arcilla: pueden servir tanto a Dios como al diablo.
–Triste, muy triste. Y ahora creo que comprendo tu grado de frustración y el dolor que encerraban tus palabras, Margarito, ya que estamos contemplando un escenario en el que se utilizan máscaras de opositores cuando se ha descendido, sin ningún pudor, al nivel de lo conveniente: mercancía a la venta.
–Pero volviendo al tema de la famosa amnistía y tal como te lo había manifestado en un principio, Javier Isidoro, yo creo que éste sería el mal menor. Y sería, como afirman nuestros hombres bultos, la llave para romper las cadenas y salir del cautiverio. Es como un nuevo empezar; son nuevas oportunidades para poner en práctica los anhelos democráticos de un pueblo que sigue esperando que se abran los cielos de la justicia social.
–Bajo estas consideraciones creo que estamos a las puertas de una solución histórica. Antes de contestarte sobre este tema quisiera que me digas porqué llamaste al magistrado, Presidente del Consejo Electoral, “hijo bendito de la trinidad”’
–Fíjate, Javier Isidoro, que este hombre –que sin lugar a dudas es de anchas, anchísimas bendiciones–, refleja y representa todas las luces y sombras de los tres gobiernos democráticos. Por eso despierta tantas y tantas pasiones: porque en él pueden ver los “opositores de bulto” lo que pudieron haber sido y no fueron. Se dice o se rumora que el actual gobierno, enamorado de estas figuras por ser de tan pronta capacidad de adaptación, está pensando seriamente en una clonación para que se encuentren representados en todos los poderes del estado. Por eso le llamo “el hijo bendito de la trinidad democrática”.
–Ya entiendo, Margarito, pero ahora te voy a desilusionar un poco referente a la amnistía. Pero trataré de explicártelo de la siguiente manera: imagínate que se ponen tres cajas bien cerradas y dentro de cada una de ellas un pensamiento de lo que significan. Una es de oro. La segunda es de plata. La tercera es de barro. En esta elección se está decidiendo el destino de nuestra nación. Los que escogen la caja de oro encontrarán el siguiente pensamiento: “Quien me haya escogido tendrá lo que se obtiene sin esfuerzo ninguno, lo que puede ser producto del engaño, del robo, del asalto, del enriquecimiento ilícito”. Los que escojan la de plata encontrarán escrito: “El que me escoja tendrá la sociedad, el país, las leyes que se merece, que todo siga su rumbo como está y si hasta hoy ha funcionado, no importa. Ni reclamos, ni nuevas leyes, ni nada que perturbe el sueño de los señores dueños de vida y hacienda aunque se enseñoreen sobre la dueña y señora de la Patria: el hambre de millones”. Aquí viene la tercera y última – la de barro–, la menos llamativa, la que no despierta fuertes pasiones; la que es vista hasta con desprecio por quienes han aprendido a doblegarse y no tienen hueso en la espalda. En ésta se encuentra un pensamiento que rompe los convencionalismos y que enaltece la dignidad humana y dice: “Quien me escogió tendrá que dar y arriesgar por la Patria todo, absolutamente todo cuanto posee”. ¿Cuál tú crees, Margarito, que representa la tan anunciada Ley de Amnistía?
–En verdad me has convencido, Javier Isidoro. Es que lo que esta ley ofrece es el camino más fácil y no pueden augurar nada bueno para la patria quienes la han utilizado como botín, y quienes se han puesto voluntariamente las cadenas de oro que hoy los aprisionan y ahogan en su propia ambición; quienes han creado este basilisco: “No se puede consagrar la impunidad por un criterio de cálculo político”.
–Para terminar por el día de hoy, ya que se nos está haciendo tarde: yo considero que lo que hay que ofrecerle al pueblo, mi amigo Margarito, es la caja de barro –lo cual no es difícil aunque parezca– puesto que sus ilusiones, aspiraciones, intereses y metas están muy distantes de la nueva clase, nacida del enriquecimiento ilícito, y que no tiene nada de patriótica. Más bien es una clase "clonada". Pero nunca debemos perder de vista que estas perlas saben agitar las aguas antes de que llegue la tormenta.
Bueno, Javier Isidoro, hasta pronto y “¡good lucre!”
– ¿Qué dijiste?
Lo que siempre oigo decir al patrón cuando empezamos y cuando terminamos la jornada todos los días.
–De eso hablamos pronto… pero mañana dile: “¡good luck!”
Monday, January 11, 2010
¡Lluvia de jorobas!
Camina Margarito, como siempre ha sido su vida: ligero de equipaje, sin ínfulas pero con dignidad, al encuentro del amigo y de algunos conocidos, a donde siempre se discute con respeto todas las ideas, donde se habla de la Patria y sus últimas noticias; de acontecimientos locales y, en fin, de lo que pasó, pasa y se cree puede pasar –es lo que podría llamarse la voz del pueblo en acción, sin censuras de ningún tipo– donde se analizan opiniones que pueden leer y compartir en la Internet, como un medio más barato y más libre.
–Hola, Margarito, dice con alegría Javier Isidoro, ¿cómo estuvo la semana? ¿Qué noticias nos traes? No creas que se nos ha olvidado lo que hablamos en la reunión pasada, referente a una idea que nos ibas a exponer sobre un buen negocio que se puede iniciar en Nicaragua.
– ¡Oh!, ya recuerdo –le dice Margarito– pero antes que el local se llene y las voces de tanta gente nos impidan concentrarnos, quiero compartir con vos un correo electrónico que recibí hace pocos días y que me ha llegado de la Patria. En vista de que tenemos poco tiempo trataré de resumirlo, y dice así: "Es muy fácil hablar desde fuera. Ustedes no tienen derecho a opinar sobre lo que pasa en nuestro país, no tienen autoridad política para estar criticando absolutamente nada". Yo con justa indignación le contesté que siendo nuestra Patria, nada ni nadie puede negarnos el derecho a opinar sobre lo que sucede allá. Que es verdad que algunos "patriotas", en un acto supremo de mezquindad, nos decretaron una especie de muerte civil al suprimir algunos de nuestros derechos, y en su afán de enriquecimiento, casi en una carrera contra reloj, pensaron que de esta manera –lanzando esta cortina de humo– iban a engañar al pueblo y se les reconocería como los más abnegados y salvadores de la nacionalidad. Su política fue muy clara y ampliamente documentada: chupar y morder. Chuparle la última gota de sangre al pueblo y morder todo aquello que produjera ganancias. Fue una labor tan cotidiana y abnegada que ha quedado con las espaldas encorvadas para siempre jamás.
–Es triste saber que la mezquindad, el robo, la adulación y las ambiciones de poder han sido y siguen siendo el espíritu de nuestra Constitución, aunque ésta se presente como muy avanzada y elaborada por jurisconsultos que han sido los propios verdugos de su prestigio y de sus obras, respondió Javier Isidoro, diciendo con la voz en alto: esta Carta Magna la han convertido, a fuerza de violaciones, como en una pobre esperanza, como una dolorosa difunta, como un muerto lirio.
–Creo, dijo Margarito, que un filósofo nuestro dijo que "viajar con esperanza es mejor que llegar"
–No, estás equivocado Margarito; eso lo dijo alguien que creía que esto era mejor a viajar sin esperanza porque se sabe que nunca llegará. Lo que dijo uno de nuestros filósofos fue: "La historia de Nicaragua es como una bicicleta estacionaria, donde por mucho que se pedalea jamás se avanza”. Lo que habría que recordarle a este ilustre y respetado pensador es que es muy difícil andar en bicicleta con una gran joroba y, peor, aún cuando se tienen dos: una adelante y otra atrás. Sería como un milagro, como que existiese la posibilidad de deslizarse colina arriba. Y las jorobas se han multiplicado tanto y tanto que es desde ya, sin lugar a dudas, una epidemia nacional que demanda un decreto de emergencia para hacerle frente a ésta lepra nacional. Los encorvados, como por un designio de la Providencia tienen su castigo: en medio de su oro y de las jorobitas que les adulan, ya no pueden ocultar sus grandes jorobas. ¡Lluvia de jorobas!
–Yo estoy seguro –dijo Margarito– que, como dice el refrán: "No hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague".
–De eso puedes estar seguro –dijo Javier Isidoro– y puedes contestarle a quien te escribió con la frente en alto: a mi trabajo voy todos los días, con mi dinero pago la ropa que me pongo, la casa donde vivo y el pan que me alimenta. Pero ya que estamos tocando estos temas tengo que decirte que recibí una llamada de un heredero de Marcoleta reclamando mayor firmeza en los ataques al actual gobierno, que estaba desconociendo, de una manera alarmante, la Ley de Servicio Exterior, que garantizaba sus funciones a perpetuidad, como perpetua ha de ser la dignidad de la Patria; que ellos están preparados y entrenados para servir a todos los gobiernos sin creer en ninguno. Pueden ser tan eficientes sirviendo a los Adolfo Díaz o al Orteguismo, para ellos es como una fiesta sin mañana (comamos y bebamos). Ahora comprendo, le dije, por qué, para algunos gobiernos, era inaceptable hablar de la cedulación y voto en el exterior: era prioridad premiar las jorobas, a aquéllos que pueden golpear sin garras, como pueden correr sin patas, a quienes se ocultan cambiando matices. Quien siembra vientos cosecha tempestades.
Una vez más se nos ha hecho tarde –dijo Margarito– y tenemos que dejar la conversación para la otra semana y queda pendiente, además de estos temas, de la ley que se dió y de la que no se dará nunca.
–Pero recuerda que tenemos que hablar sobre el negocio del que no pudimos hablar hoy, dijo Javier Isidoro.
Hasta pronto, dijo Margarito, y se dirigió a la parada de buses.
Thursday, December 31, 2009
¡Nunca mas! ¡Nunca mas!
Han transcurrido ya varios días desde que se reunieron Javier Isidoro y Margarito. Días preñados de acontecimientos importantes; como el de la aprobación, en la Cámara del Senado de los EEUU, del Plan de Reforma de Salud; después de pasar serios obstáculos, ya que, según muchos de los forjadores de opinión, éste país no está preparado para que el gobierno regule las actividades de la empresa privada y viene a ser algo así como degollar la libertad y violentar los sagrados derechos del pueblo. Partiendo del criterio de que la reforma de salud no es un derecho y si, hasta el día de hoy, todo ha funcionado de maravillas con el "dejar hacer y dejar pasar", es peligroso tocar a Dios con las manos sucias. Y, para evitar la ira del cielo, es mejor que los pobres sigan siendo pobres y que se preocupen exclusivamente de evitar llegar a la miseria, ya que (según los filósofos que nos gastamos, como Sumos Pontífices y rectores de nuestro destino), no se puede atentar contra la prosperidad, puesto que esto aceleraría el ingreso a la miseria de los que tienen el beneficio de poder subsistir. Es una ecuación importante: "Más prosperidad para unos pocos garantiza el derecho a sobrevivir de millones de personas". No es de extrañar que a personas que viven en un nivel de pobreza se les escuche vociferar en contra de esta reforma, ya que como caja de resonancia, repiten lo que escuchan en medios de información, que son maestros de la manipulación y del engaño. Se encuentran, como decía, Javier Isidoro con Margarito, y después del saludo de rigor, le dice Javier Isidoro:
–Quería decirte, Margarito, que me llamó la atención lo que me dijiste; que un "Aguerrido" que había quedado "tuerto", tal como si hubiera librado un gran combate en el campo de las armas, pero fue en el campo de los intereses según tengo entendido. ¿No es así?
–Algo de eso hay, le contesta Margarito, pero éste ha sido un proceder de vieja data que no nos debe extrañar; y es que todo se cocina debajo de la mesa. Aunque hay excepciones a esta regla, ya que algunos gobernantes de manos limpias y proceder inmaculado todo lo recibían sobre la mesa y en partidas dobles y triples; y con esta transparencia se ganaron el aplauso del pequeño grupo de lectores con que cuentan nuestros medios de información, y celebraban que todo se hacía de cara al pueblo; y el pueblo tiene que vivir eternamente agradecido, porque se le informaba de que estaba siendo asaltado.
–Me parece que estás bien informado de la situación de Nicaragua –dijo Javier Isidoro– pero lo que yo estaba pensando es que en este combate en el campo de los intereses, en especial del "mal menor", veremos, más temprano que tarde, una mutilación mayor y un gran crujir de dientes, acompañado de la histórica rasgadura de las vestiduras; y entonces volveremos a ver a muchos medios de prensa reclamar por estos "líderes de nuestra democracia".
– ¿No crees que estos hombres son verdaderos soldados de la democracia? ¿No crees que merecen el beneficio de la duda? ¿No te parece que estos que apoyan las actitudes del Aguerrido están utilizando las herramientas que ofrece nuestra naciente democracia? –dijo un poco agitado Margarito.
–El problema, mi querido amigo, es que lo que nosotros hemos llamado democracia cobijada –como ha estado por manos celestiales y una permanente bendición nacional– ha conseguido recibir la bendición de Dios en lo que se podría llamar: "un crecimiento detenido". Parece que cuando invocaban al cielo lo hacían no por la prosperidad de la nación sino por su prosperidad personal, bajo un manto sagrado y con el sello de "democracia".
–Entonces, Javier Isidoro, ¿vos no crees en un resultado positivo de éste acuerdo de nación?
–Francamente, en lo que a mí respecta, es un pacto de intereses. Pero los mismos que determinan cuándo es pacto y cuándo es acuerdo ya empiezan a hablar de "acuerdo". En fin, estos criterios, ideas y opiniones, lamentablemente o afortunadamente, quedan entre nosotros; ya que quienes podemos leer estas opiniones somos un grupo tan reducido de la población que, a mucho estirar, llega a un 2 por ciento de los ciudadanos de nuestro país. Ya que es cínico pretender que cambien una tortilla por un periódico, tal vez, si en un homenaje a la democracia, cobraran por sus páginas sociales, podrían bajar un poco el precio y hacerlo más asequible al hombre de la calle.
– ¡Oh no, eso sí que no! –Contestó Margarito –ya me huele como atentar contra la libre empresa y tenemos que ser, no sólo cuidadosos, sino vigilantes; responsables para proteger nuestros más caros y sagrados símbolos. Pero hablas y hablas, Javier Isidoro, y no terminas de decirme ¿cuál piensas que será el desenlace de estos acuerdos, o pactos, o sacrificios que se llevan a cabo bajo el nombre de "un mal menor"?
–A decir verdad, Margarito, el tema es un poco complicado ya que, cuando a un pueblo le ofrecen como nuevo algo viejo, y lo que ha conseguido hasta hoy son impresionantes niveles de pobreza, tendrá que llegar a la conclusión que la "democracia de copete" es una farsa, y que los gobiernos con la marca de pueblo son una burla. Y de una u otra forma, luchará para que éstos no vuelvan NUNCA MÁS. Si el hombre de gobierno y el hombre de empresa pensaran, alguna vez, que el poder político y el poder económico no son un fin en sí mismos sino un medio para alcanzar armonía en las sociedades y sistema de justicia, de acuerdo a la dignidad del ser humano, los resultados serían tan diferentes a la polarización que hoy vivimos, y a la corrupción institucionalizada en todos los poderes del Estado.
–Y saber –dijo Margarito– que todos vamos al hoyo, que a todos nos espera el campo de la muerte, que una o dos capas de tierra nos ocultan para siempre, que nuestros días son como la sombra que pasa, que, todas las arrogancias teatrales, las ambiciones desmedidas, las intrigas siniestras, han de terminar en un pequeño estuche de cenizas –aunque éste sea musical–. “La muerte es de la vida inseparable hermana”. Me recuerda, siguió diciendo Margarito, que en una ocasión, cuando se depositaba en la madre tierra a un personaje que siempre rezó el Padre Nuestro al revés, pude ver en algunos ojos ríos de lágrimas que, como torrentes, brotaban en caras endurecidas por las tempestades de la vida, donde era común recibir como alimento diario las injusticias y humillaciones de parte de quienes hablaban y se enriquecían en su nombre. Me acerqué y les pregunté qué pensaban sobre ésta pérdida, y me contestaron que era una pena que se estuviera enterrando una madera tan fina y tan adornada; que eso era lo que lamentaban y nunca lo que iba adentro. No pensamos, Javier Isidoro, que todas las vanidades se terminan y no vuelven NUNCA MÁS.
–Impresiona lo que me dices Margarito, pero volviendo al tema del "mal menor", quiero compartir con vos mis opiniones: aquí lo que se ha dado es lo que se conoce como la paradoja del mal menor; es decir elegir entre el Orteguismo y Ortega. Presta cuidado a la paradoja: el Orteguismo trabaja sin descanso para imponer su programa y me jura que me sacará los ojos. Ortega me asegura que debo creer ciegamente en su palabra, que es palabra de Cristiano y además de Estadista, que sólo me sacará uno. Así dijo el Aguerrido y su grupo: “y en virtud que somos hombres de negocios y altamente preparados en las mejores academias, pensaron: con un ojo todavía podemos ver; elijamos entonces la oferta de Ortega –el que no tiene la preparación de nosotros, ni el nombre de nosotros, ni las influencias de nosotros en los EEUU y en todos los lugares donde el gran caballero es la llave para abrir las puertas”. “Siendo así –dijeron– aceptamos la oferta de Ortega, lo que significa quedarnos ‘tuertos’ " (“pobre Ortega –pensaron– pronto le vamos a pasar la factura). Pero como lo que gusta una vez gusta siempre y Ortega sabe de qué pata cojean, no tardará la otra elección. Y puedes estar seguro –dijo Javier Isidoro– que así será. La otra elección será planteada de la siguiente manera: el Orteguismo, inconforme con lo logrado, promete ante el altar de la patria que les sacará el ojo que les queda y, por ser insolentes y palabreros, les arrancará la lengua ya que han abusado de la libertad de prensa y han caído en peligroso libertinaje que amenaza los cimientos de este gobierno, que es un gobierno de "marca", un gobierno de lujo, un gobierno de "mañas", que tienen más mañas que un gato, y en el que muchos de sus funcionarios fueron graduados con los más altos honores en la academia de los 16 largos años de nuestra "democracia"; graduados en el enriquecimiento ilícito, en la desvergüenza, en el cinismo. Y hoy por hoy, los más aventajados se han quedado como eternos "servidores públicos", premiados por el actual gobierno por haber demostrado, históricamente, que tienen el galardón de ser los más "mañosos”. Es un gobierno, te digo y te repito, de marca, cuya marca, se puede decir, pertenece al nuevo siglo: marca Pueblo. Ortega, que es más astuto que todos ellos, demostrará su moderación y la prudencia de que nos hablan los Evangelios. Les va a tranquilizar y les prometerá que él, que es un hombre justo –y que sólo Dios lo sabe y su confesor también– le hará honor a la justicia, y como ésta es ciega, les sacará el otro ojo que antes en su bondad infinita les había perdonado, deteniendo la furia del Orteguismo. Nuestros "vivianes" van a reflexionar, y como ya es parte de su ordenamiento mental dirán: “nos quedamos ciegos pero podremos berrear”.
¿Cuál será entonces el resultado?, pregunta alarmado Margarito.
–Ese te lo puedes imaginar ya que, en nombre de los acuerdos de Nación y de sucesivas elecciones, nuestros Aguerridos representantes de la empresa privada terminarán en su afán de seguir haciendo negocios con el gobierno de "marca", terminarán, digo, sin ojos, sin lengua, sin manos, sin pies; y así mutilados moralmente, no podrán volver a engañar al pueblo ¡NUNCA MAS!
–Me parece razonable, dijo Margarito, y es que quienes han optado por el mal menor, han escogido, libremente, ser cautivos; y es inmoral que quienes han abrazado la esclavitud por unos platos de lentejas vengan a hablar por la libertad del pueblo. ¡NUNCA MAS! .Lástima que tengo que irme, pero tengo que presentarme a mi trabajo que, aunque es sin futuro y en fase terminal, si llego un poco tarde puedo perderlo y no lo recuperaré NUNCA MAS. Pero tengo una idea sobre un negocio brillante que se puede iniciar en Nicaragua pero que debería ser con capital mixto, y estoy seguro contaría con gran demanda. De esto seguimos hablando pronto: un negocio de gran porvenir propio para el siglo XXI. Bueno, Javier Isidoro, un gusto verte, pero el deber me llama. Muy pronto hablamos de este negocio.
–Ojalá, Margarito, tengas una buena semana laboral y puedas pronto tener tu seguro de salud y no veamos desplomarse nuestra Jericó de ilusiones… ¡NUNCA MAS!
Tuesday, December 22, 2009
¡Feliz Navidad!
Se encuentra Javier Isidoro meditando sobre una pregunta que le habían hecho, a la cual no le encontraba respuesta que le fuera satisfactoria, y se la repetía una y otra vez: ¿Cómo habría podido Dios crear la luz el primer día de la Creación si no creó el sol hasta el cuarto día? De repente fue interrumpido por su amigo Margarito, quien a su vez venía con otra carga de preocupaciones, y necesitaba, de cualquier forma, descargarlas, al compartirlas, y de esa manera se sentiría más, mucho más feliz, ya que él aseguraba que en alguna parte había escuchado que hay más felicidad en dar que en recibir. El descargar sus preocupaciones con su amigo le daría una serie de razones para ser útil, y en este intercambio de palabras, de información y de conocimientos, ambos se edificarían.
“¿Cómo estás Javier Isidoro?” preguntó alegre Margarito, ya que veía abiertas las ventanas del cielo al tener con quien conversar. “¿Qué ha sido de tu vida, qué tal de Navidad, alegre Navidad, fecha de recogimiento, de Amor, de Esperanza y de Caridad, y de muchas cosas más?” terminó preguntando y afirmando al mismo tiempo Margarito; aunque, sin embargo, le dijo que algo le preocupaba, pero que en un espíritu de prudencia o de humildad, seguía con sus cargas a cuestas y esperaba el momento de dispararlas.”
“Su amigo se quedó observándolo y le contestó: “No sabes cuánto me alegra verte alegre y disfrutar éste período de alegría y de paz que se celebra todos los años, sobreponiéndote a lo que te preocupa. Es un tiempo donde se agitan los mares y salen a la superficie todas las pobrezas, como sombras siniestras donde no habita ni la paz ni el descanso, vemos con más claridad, en las caritas de tantos niños, cómo derraman sus lágrimas por tanto dolor en medio de un momento de alegría. ¡Lágrimas de ángeles! También es la oportunidad para que los buenos corazones hagan algo para paliar esta realidad que demanda, más que obras de caridad una vez al año y que nos debería imponer el compromiso de cambiar las estructuras que permiten que se multiplique tanta tragedia. Aunque estamos seguros de que siempre habrá lugar para que se puedan manifestar estos corazones de oro y lugar también para el fachadismo gubernamental. Que no se preocupen ya, que el espacio siempre estará abierto para ser feliz, ya que hay más felicidad en dar que en recibir”.
Ante estas palabras expresadas por Javier Isidoro, y ya con otra preocupación a tuto y sin poder hablar de las suyas, le dijo Margarito: “Yo creo que en alguna parte he leído que Herodes era el que mandó a matar a los niños sin ninguna piedad, pero por lo que vos me estás diciendo, parece que él sigue vivo, ya que con nuestros procedimientos, nuestras instituciones, nuestras leyes y nuestras violaciones a los derechos humanos, estamos ofreciendo, como sociedad, ofrenda de miríadas de niños en el templo de Herodes, ¿no es así?”.
“Eso depende a como lo interprete cada quien”, le contestó Javier Isidoro, “ya que para algunos, la violación de los derechos humanos se da cuando nos privan de la libertad, y no cuando las estructuras trabajan a favor de gobiernos e instituciones privadas, para seguir aumentando, sin piedad, el número de personas que no tienen destino, y gozan de una libertad mutilada por la avaricia de estos grupos de poder. Ahora disculpa que me haya extendido en mis ideas, que al menos tengo la esperanza que puedan ser compartidas por alguien como vos, tan preocupado por todo lo que nos rodea, ya que esto no llegará a ver la luz en el club del 2 por ciento. Bueno, eso te lo explico pronto, pero ahora dime tú Margarito: ¿Qué es lo que te preocupaba y querías compartir conmigo?”.
“Me da pena decírtelo Javier Isidoro, pero lo mío no tenía que ver con todo este asunto que, según he escuchado, no nos compete a los que no somos ilustrados. Esta es materia para los académicos. Así nos lo han repetido, por siempre y para siempre, en éstas sociedades exclusivas de nuestras democracias. Vamos pues ahora al punto: te decía que lo que me preocupaba eran otros asuntos, de una índole diferente ya que son asuntos del corazón, y es que hoy pude ver a una mujer que me robó el corazón. Hace mucho tiempo que me dejó clavada una espina y cuando logré arrancármela creí que ya no tenía corazón. Pero, después de veinte años, tengo que repetir lo que pude leer, de casualidad, de alguien que estaba en un "campo de amor" (Campoamor): "Pasan veinte años, vuelve él y al verse, exclaman él y ella: ¡Dios mío, y ésta es aquella! ¡Santo Dios, y éste es aquél!
Le dijo Javier Isidoro: “Bueno, me alegro por vos, Margarito, ya que ahora sin espinas tienes el corazón, gracias al paso del tiempo y a la tan indeseada metamorfosis”.
Así se despidieron los amigos no sin antes decir Margarito, para enseñar que él era un hombre informado, que la próxima vez hablarían de las declaraciones que había dado el miembro de la empresa privada de Nicaragua, que tenía como apellido "Aguerrido" o algo así, (suena algo como a espíritu inclaudicable), y que nos vendió un producto, ya maleable por estar vencido, como es el del "mal menor", algo que podría decirse como una paradoja: Que la empresa privada está matando a la propiedad privada”.
Margarito continuó: “Es como la soga en venta de que nos hablaban antes. Lo que cambia es el tiempo y los personajes, ya que la avaricia rompe el saco. Otro día hablaremos del que da un ojo, lo que popularmente se llama "tuerto". Por ser el tema apasionante tendrá que continuar......Y ahora lo que queda por decir: ¡Feliz Navidad! ¡Feliz Navidad!”.
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